Oct 19, 2017

Arma de doble filo

España lucha por mantener en su seno a Cataluña. El gobierno español de Mariano Rajoy amenaza con aplicar el artículo 155 de la Constitución que suspendería el autogobierno catalán.

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Arma de doble filo

A Mariano Rajoy se le acusó de inmovilismo, de haber hecho del palacio de La Moncloa una sala de espera mientras la situación se desbordaba a lo lejos, en la rebelde Cataluña.

Casi dos semanas después del intento de referéndum soberanista catalán, el presidente del gobierno español por fin parece haber armado una estrategia para lidiar con los planes secesionistas de Carles Puigdemont.

Rajoy abrió las puertas para la aplicación del artículo 155 de la Constitución que puede asestar un duro golpe a la autonomía de Cataluña, un hecho sin precedentes desde el retorno de la democracia al país, a fines de la década de los setenta.

En una comparecencia ante el Congreso de los Diputados, en Madrid, un impávido jefe de gobierno español se colgó de la ley y dio un ultimátum al presidente catalán para que aclare –no solo a los españoles sino al mundo entero– si las palabras que dio hace varios días ante el Parlament fueron o no una declaración de independencia.

Lo de Puigdemont fue de antología el martes 10 de octubre. Dijo algo, pero a la vez no. Dijo sí para luego matizar con un no. Dio un paso adelante para retroceder dos. Nadie sabía entre los oyentes y los políticos, en general, si Cataluña era independiente o no. Entre los periodistas las preguntas más recurrentes eran: ¿por dónde levantamos la información?, ¿qué quiso decir?

“Asumo el mandato del pueblo para que Catalunya se convierta en un Estado independiente en forma de República", proclamó el jefe del Govern para, acto seguido, poner en pausa lo que acaba de decir: “Con la misma solemnidad el Govern y yo proponemos que el Parlament suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas se emprenda el diálogo”, añadió.

Las palabras Puigdemont quizá fueron lo mejor que pudieron pasarle a Rajoy, acostumbrado a tomarse su tiempo en situaciones conflictivas y repitió lo que hasta ese momento era el argumento general del gobierno español: que no se aceptaba el referéndum y que la solución a cualquier conflicto con Cataluña debía darse desde el orden constitucional, nada fuera de él.

Desde el referéndum, Rajoy ha mantenido varias conversaciones con el rey Felipe VI, jefe de Estado desde junio del 2014, y quien ha calificado la actuación de los soberanistas catalanes como una “deslealtad inadmisible”. El monarca le ha expresado su apoyo.

 

Escribe Paz Murga

< Texto completo en la edición impresa >

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