Oct 12, 2017

Huele a indulto

Todo indica que empezó la cuenta regresiva. El nombramiento de un nonagenario como nuevo presidente de la Comisión de Gracias Presidenciales genera inquietud y anuncia el primer paso para abrir las rejas al expresidente Alberto Fujimori. Todo indica que empezó la cuenta regresiva.

Compartir:
Huele a indulto

Orlando Franchini Orsi es un pensionista del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas. Un empresario forestal nacido en Ucayali. A los 92 años debería estar descansando en casa, jugando con sus nietos, pero acaba de ocupar las secciones políticas de los principales medios con su nombramiento como presidente de la Comisión de Gracias Presidenciales.

Es decir, que por sus manos pasará en cualquier momento la propuesta que evalúa hace meses el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski: el indulto de Alberto Fujimori. Un asunto de interés nacional que constantemente polariza el escenario político y que cuando se decida otorgar necesitará demasiada lucidez. ¿Tendrá Franchini Orsi la suficiente muñeca y salud para enfrentar semejante responsabilidad?

Los comentarios en relación a su nombramiento tratan de evidenciar que el Gobierno ya tomó la decisión de otorgar el indulto a Fujimori. Se habló del tema desde el nombramiento de Enrique Mendoza como ministro de Justicia. Los pasos son cada vez más evidentes.

¿Qué es la Comisión de Gracias Presidenciales? Un órgano multisectorial encargado de conocer, evaluar, calificar y proponer al Presidente de la República la concesión de gracias presidenciales. Depende del despacho del Ministerio de Justicia.

Una de las competencias de la Presidencia, según el Reglamento de la Comisión de Gracias Presidenciales, es “rechazar de plano las solicitudes de gracias presidenciales que tengan impediente legal o constitucional expreso”. Un poder nada despreciable para un nonagenario.

Según ese mismo reglamento se recomendará el indulto y derecho de gracia por razones humanitarias, solo en los siguientes casos: “Los que padezcan enfermedades terminales”. No es el caso de Alberto Fujimori.

“Los que padecen enfermedades no terminales graves, que se encuentren en etapa avanzada, progresiva, degenerativa e incurable; y además que las condiciones carcelarias puedan colocar en grave riesgo su vida, salud e integridad”. La figura que más se acomoda al presente del reo expresidente.

“Los afectados por trastornos mentales crónicos, irreversibles y degenerativos; y además que las condiciones carcelarias puedan colocar en grave riesgo su vida, salud e integridad”. Una situación que no coincide con la realidad de Fujimori.

 

Unidad de Investigación

 
< Texto completo en la edición impresa >

Articulos relacionados