Oct 09, 2017

Teoría y ficción

La séptima función del lenguaje, de Laurent Binet, es una novela de trama policial y plena de ironía e incorrección política. Sus protagonistas: un inspector obsesivo y conservador y un notable grupo de intelectuales franceses.

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Teoría y ficción

Laurent Binet (París, 1972) ha cosechado con tan solo dos novelas múltiples e importantes premios literarios en Francia, algo que además le abrió las puertas de la traducción a varios idiomas. Su primera novela, HhHH (2011) marca de alguna manera el derrotero de una escritura que construye un mundo ficcional sobre la base de la investigación documental y el trabajo de testimonio y reconstrucción bajo el paraguas de la técnica del relato policial, sin dejar de lado la posibilidad de parodiarlo. La séptima función del lenguaje (2016), su segunda novela, extrema esta estrategia y recoge un hecho trágico del mundo intelectual y literario francés: la muerte de ese crítico enorme que fue Roland Barthes, para plantear, más allá de su evidente intención desacralizadora, un escenario en el que la ficción y la verdad cuestionan sus propios límites. La muerte de Barthes es sometida al rigor del inspector Bayard, un devoto conservador que gracias a este caso penetrará por los intrincados vericuetos ideológicos y vitales del sector más progresista de la academia francesa.

Así, ocurren dos cosas centrales para entender cabalmente La séptima función del lenguaje: la primera, que Bayard, en medio de su desconcierto y a través de interrogatorios a veces algo delirantes (Foucault asediado en un baño turco en pleno requiebro sexual con un muchachito marroquí, sería un ejemplo), va poniendo en escena varias ideas de la cantera estructuralista; la segunda, que aquí casi todo es sometido a la ironía, incluso la lectura misma.

Bayard, en su afán de entender el caso Barthes, acude a una librería a buscar algunos libros sobre él. Es allí donde consigue un volumen titulado Roland Barthes sin esfuerzo, de Rambaud y Burnier. Luego de revisar algunas páginas, que por momentos podrían parecer un galimatías crítico y conceptual, el narrador nos informa de la reacción de Bayard: “Aunque esto le hace cierta gracia, en realidad detesta lo que percibe intuitivamente como un principio de intimidación verbal hacia personas de su estilo. Sin embargo, bien sabe que este tipo de libros no va dirigido a él, que se trata de un libro para intelectualoides, para que esos parásitos de intelectuales de mierda puedan reírse entre ellos. Burlarse de sí mismos: suprema distinción. Bayard, que no es un imbécil, está ejerciendo ya un poco de Bordieu, sin saberlo” (p.30).

En suma, La séptima función del lenguaje nos ofrece un relato altamente incorrecto, desde el punto de vista político. Pero esa no es, acaso, su virtud mayor, que consiste más bien en tramar un policial con materiales inusuales, como el archivo estructuralista. El producto final es engañoso: no es tanto un libro para iniciados como sí uno para iniciarse en los intrincados (y muy discutidos a veces) caminos de la teoría literaria del estructuralismo y su puesta en práctica.

La séptima función del lenguaje. Laurent Binet. Planeta, 2016.

 

Un país de película

Los trabajos de Ricardo Bedoya son material de referencia. Su más reciente entrega tiene como título El Perú imaginado. Representaciones de un país en el cine internacional. Si usted es de los que se emocionan cuando en un film se menciona, se alude o se representa al Perú, aquí encontrará una extensa lista de películas que, en mayor o menor medida, se refieren a nuestro país. Estas representaciones no son simétricas: van del exotismo más grosero hasta la idea de un páramo asolado por el odio y la violencia o visitado por caníbales y extraterrestres. Entre estos extremos es posible hallar una diversidad de matices que conforman este catálogo de “orientalismo” fílmico sobre nuestro país. Tres son los criterios, según informa Bedoya, que rigen la incorporación de filmes a su libro: “que los títulos hayan sido filmados o grabados fuera del país, siempre que contengan incidentes ambientados en el Perú; que siendo filmes de producción foránea (íntegramente o bajo régimen de coproducción), incluyan menciones al país, sea en los diálogos o en las imágenes representadas, aunque no se hayan realizado en territorio peruano; que involucren la participación o mencionen a personajes de la historia, la cultura o la política del país” (p.15).   

El Perú imaginado. Representaciones de un país en el cine internacional. Ricardo Bedoya. Universidad de Lima, 2017.

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