Oct 04, 2017

Las lecciones aprendidas por Hillary

Excandidata presidencial de Estados Unidos presenta su último libro. “¿Qué sucedió?” es una mezcla de biografía personal y manual político de cosas que un candidato no debe hacer si desea ganar una elección.

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Las lecciones aprendidas por Hillary

Hillary Clinton está de regreso y a lo grande, pero no de la manera en que ella le hubiera gustado hacerlo. No como la primera presidenta de Estados Unidos, sino como una escritora exitosa capaz de romper récords de ventas.

La ex primera dama acaba de presentar su tercer libro autobiográfico titulado “¿Qué sucedió?” y que se centra, especialmente, en su desempeño en la pasada elección presidencial que hace menos de un año ocupaba su alma, mente y corazón.

En su primera semana el libro vendió 167 mil copias en tapa dura, es decir, en físico, pero si se le suma las descargas electrónicas llegarían a 300 mil. Una cifra nada despreciable que la coloca, para alegría de muchos o desgracia de otros más, como una de las escritoras más vendidas de Estados Unidos desde el 2012.  

Aun así, estas impresionantes cifras, no se comparan a su propio récord logrado en el 2003 cuando su primera biografía, “Historia Viva”, vendió 438 mil ejemplares en la primera semana. En esa ocasión todos querían saber lo que Hillary tenía que decir sobre el romance entre su esposo, Bill Clinton, y la becaria, Mónica Lewinsky y por qué lo había perdonado.

Si en el primer libro daba consejos matrimoniales para superar una infidelidad en “¿Qué sucedió?” trata de analizar las causas que la llevaron a una derrota humillante frente a un candidato que era, por decir lo menos, ridículo. Ello, según Clinton, fue una de las cosas que más le dolió, fue un golpe certero al ego que todavía tiene secuelas.

Pero veamos cuatro lecciones que deja esta autobiografía.

  1. Lo más importante es inspirar.

Hillary acepta que este fue uno de los más grandes errores que tuvo en la campaña y que no pudo transmitir a una parte muy importante del electorado. Mientras ella se preocupaba por responder a las miles de preguntas que se formulaban en la calle, su campaña no logró un mensaje sencillo que pueda inspirar a gran parte de la población como sí lo hicieron Obama, en el 2008, con “Sí podemos” o Trump , en el 2016, con “Hacer a EEUU grande nuevamente”.

Para Clinton, antes de una elección hay que ganarse los corazones de la gente, después viene el cerebro. En el poder, la ecuación se invierte.

  1. Centrarse en lo que es importante para la gente y no en lo que uno cree que es importante bajo su propia perspectiva, gustos y preocupaciones.

Para la ex secretaria de Estado, Trump pudo conectar con una gran demanda de la población en puestos de trabajo y seguridad. Había una gran molestia por las cosas que no se pudieron lograr en el doble gobierno de Barack Obama y ella no lo entendió así. No fue rupturista como muchos pedían por temor a perder las bases tradicionales del Partido Demócrata y, en su lugar, no ganó el voto de un grupo importante en unas elecciones nacionales: los jóvenes, que se fueron en masa al izquierdista Bernie Sanders.

Si Trump ganó en el Colegio Electoral fue porque escuchó las demandas del votante blanco y rural de los estados “bisagra” –que tienen gran capacidad de movilización–, mientras Hillary se centró en las urbes que era un voto seguro.  

 

Escribe Sergio Paz Murga.

< Texto completo en la edición impresa >

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