Sep 13, 2017

“El terrorismo no atacará con las mismas armas”

Después de 11 años, el juez que ratificó la condena de cadena perpetua al líder terrorista Abimael Guzmán y a su cómplice y esposa, Elena Ipagarraguirre, advierte las negligencias y la falta de dureza en las leyes antiterroristas, ya que no existe ningún control y seguimiento post condena.

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“El terrorismo no atacará con las mismas armas”

El 13 de octubre del 2006 el juez Pablo Talavera Elguera presidió la sala que condenó a pasar el resto de su vida en prisión a Abimael Guzmán, el dirigente máximo de Sendero Luminoso. Hoy recuerda pasajes de ese hecho, y analiza las normas antiterroristas ad portas de la salida de varios sentenciados por este sangriento delito.

 

Usted presidió una sala que juzgó al cabecilla de una de las organizaciones más sanguinarias del mundo, ¿existió algún peligro de que el proceso se truncara?

Riesgo, preocupaciones, siempre existen. Pero si uno se pondría a pensar todos los días en eso la verdad es que no se avanzaría.

 

Su sala inicia un nuevo juicio casi 10 años después, cuando muchas pruebas ya habían desaparecido y muchos testigos eran inubicables. ¿Cuáles fueron las piezas fundamentales?

Por ejemplo, las declaraciones de los pobladores del caso Lucanamarca. Incluso la declaración bastante amplia y larga de Óscar Alberto Ramírez Durand “Feliciano”. Él admitió y sindicó a todos ellos la función que habían desarrollado, qué habían dicho y cómo habían dispuesto la organización del partido y la realización de las acciones.

 

¿Cuáles fueron los tipos penales por los que se le condenó?

Él fue juzgado por dos cargos principales: cabecilla de una organización terrorista, por lo que fue condenado a cadena perpetua. Y por autor mediato por terrorismo agravado en agravio de personas, instituciones públicas… Esta parte se había realizado a través de atentados con coches bombas, asaltos con demolición, hostigamientos, aniquilamientos selectivos fundamentalmente.

 

Esta fue la primera vez que se aplicó la autoría mediata en el Perú…

Efectivamente. No fue en el caso de Alberto Fujimori, sino en el 2006, en el caso de Abimael Guzmán.

 

El argumento de Abimael Guzmán siempre fue “yo nunca detoné una bomba, percuté un arma que acribillara a alguien, fui solo un ideólogo”. ¿Vio en él al hombre detrás de los autores?

Efectivamente. Pero ese hombre detrás del autor, cuando el que está adelante tiene una voluntad, tiene que serlo solo si existe un aparato de poder, que era la organización terrorista Sendero Luminoso. Esa organización estaba articulada a través de un comité central, organización central y un buró político, desde donde se impartían las acciones.

 

El ex Gein Rubén Zúñiga me comentó que un elemento probatorio sobre la autoría mediata de Abimael Guzmán, fue unas correcciones que hizo a un índice de acciones criminales dictados por el aparato orgánico que él encabezó…

Sí, Guzmán hizo las correcciones de puño y letra. Ese documento es un reconocimiento de la autenticidad de todos los documentos del partido. En otras palabras, como se dice en la sentencia: lo condenamos por sus documentos.

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