Oct 04, 2017

¡Feliz Día!, menos para…

La columna de Max Obregón Rossi

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A diferencia de años anteriores, el 1 de octubre o ‘Día del Periodista’, nos encuentra en una posición más crítica que antes. No en vano hemos recibido múltiples cuestionamientos a nuestro accionar. A comienzos de año, nomás, enfrentamos de manera real lo que piensa la opinión pública de nosotros.

Una encuesta de Datum puso en blanco y negro lo que muchos intuíamos. Para casi el 70 % de peruanos, estamos sujetos y dirigidos por intereses económicos que tienen que ver con la publicidad y el manejo de autoridades y políticos. Lamentable, pero cierto.

Para los ciudadanos, todo programa de un medio de comunicación audiovisual, sea radio o televisión, es responsabilidad de un periodista, aunque no siempre es cierto. Así, para ellos, las diferentes producciones, especialmente los de la Tv. basura, son creadas y realizadas por nosotros.

En defensa, y solo para ilustrar a los lectores, diré que somos tan trabajadores como los demás profesionales en otras especialidades. Que tales formatos y contenidos son “creaciones” de productores (no siempre especialistas en periodismo) que responden al viejo esquema de entregar “lo que le gusta a la gente”, aunque la mayoría de veces no sean correctos. Además, por rating, y por consiguiente mayor publicidad y mayores ingresos, vale todo.

Hecho el deslinde, no podemos evadirnos como profesionales de la comunicación. La pregunta entonces es: ¿en qué momento se torció el periodismo? Sin duda, en los ‘90. Ahí están los vladivideos y propietarios contando cientos de miles de dólares a cambio de su línea editorial y despedir a reconocidos hombres de prensa que no eran comprables ni permitían que las áreas administrativa y comercial entrometieran sus narices en la periodística.

Cuando todo pasó, estos medios no hicieron el mínimo esfuerzo para enmendar lo vivido y prefirieron mantenerse igual, y diría que hasta peor.

La reciente liberación de Maritza Garrido Lecca confirmó la decadencia del periodismo peruano. Su persecución, transmitida en directo hasta Casma, fue ejemplo de lo que no debe hacer una cobertura. Ello es resultado de la farandularización informativa y del lamentable trabajo que se origina en las redacciones donde los jefes envían a la calle a gente sin un mínimo de orientación, salvo generar rating a cualquier precio. No es malo cubrir la noticia en sí, lo malo es no saber cómo hacerlo.

Y si muchos ven normal que, al trabajo habitual, se sume publicitar auspiciadores o anunciar “publirreportajes” disfrazados de noticias, llegamos al caos total. Práctica iniciada cuando las AFP ingresaron al Perú y parte de su estrategia fue marketearse con gente de la Tv., entre ellas hombres y mujeres de prensa conocidos, para que -mediante avisos pagados- hablaran de las bondades del nuevo sistema de jubilación.

Desde entonces vimos a muchos “referentes” televisivos publicitando también la calidad de algún automóvil, los servicios de un banco y hasta nuevas fórmulas de detergentes y shampoos. Fueron verdaderas lluvias de millones las invertidas en este “periodismo-comercial” al cual muchos y muchas se allanaron sin mayores escrúpulos para ganarse un dinero extra.

Menciono esto porque el Poder Judicial emitió una sentencia que ordena reponer en su puesto a la periodista Perla Berrios quien fue despedida de Latina (canal 2), hace casi dos años y cuando se encontraba con siete meses de gestación, porque se negó a leer una publicidad, aduciendo que ella era periodista y no debía hacer esa tarea por una cuestión ética, de imagen y de ejercicio profesional.

Y mientras continuamos la reflexión, ¡feliz día para los miles de hombres y mujeres de prensa que hacen un trabajo honesto, independiente y heroico cada día, sin saber qué es un sueldo fijo a fin de mes y menos conocer de beneficios! Ellos son el mejor ejemplo de que no todo está perdido en el periodismo peruano, saludo que, por supuesto, no alcanza a las Magalys, Aldos, Mijailes, Julianas, Patricias, Augustos y tantos otros que ingresaron a esta noble tarea por la puerta falsa.