Sep 12, 2017

Dios es un guionista

La Columna de Leopoldo Iturra, director de AS.com Chile  

Compartir:

El realismo mágico de Gabriel García Márquez hizo que a Latinoamérica la vieran de otra manera en el resto del mundo. El lugar donde los gitanos inventan el hielo o donde los hijos que son fruto de relaciones incestuosas nacen con cola de cerdo pareciera ser un mundo paralelo, donde todo es posible.

En este gran Macondo donde vivimos puede pasar que una selección que abrigaba remotas –seamos sinceros, eran nulas– esperanzas de llegar a una Copa del Mundo, en seis días pasa a tener un pie y medio adentro. Lo hizo gracias al buen fútbol que siempre han tenido los equipos peruanos, pero que parecía ser insuficiente desde hace 35 años, y una buena dosis de fortuna. Una clasificación que podría llegar casi de carambola.

El reclamo de Chile ante la FIFA por la inscripción fuera de regla del paraguayo Nelson Cabrera como seleccionador boliviano tuvo un gran ganador: Perú. Los altiplánicos vencieron a los peruanos y empataron con los chilenos. Los del Rímac, sin moverse de su escritorio, obtuvieron tres puntos. Los del Mapocho, dos. Y encima se ganaron el odio de todo el mundo al quedar como acusetes.

El fallo, que fue ratificado por el TAS dos días antes de la reciente jornada clasificatoria, tuvo un efecto motivador notable. Perú sumó seis puntos en sendas victorias sobre Bolivia y Ecuador y saltó a la cuarta posición. Para Chile fue inverso: la ratificación de los dos puntos extra significó un relajo y pensar que los pasajes a Rusia ya estaban asegurados. Perdió con Paraguay y Bolivia y bajó del cuarto al sexto lugar.

Ironías de la vida. Si el TAS no hubiese ratificado la sanción, hoy Chile estaría en el quinto puesto, yendo al repechaje contra Nueva Zelanda, y Perú sexto, fuera de Rusia.

Perú tiene un juego que encanta, conectado con sus raíces. Este equipo tiene mucho de Cubillas y Sotil, también del Julio César Uribe del Estadio Centenario en 1981 (una de las mejores actuaciones individuales que le vi a un futbolista en mi vida), de Oblitas, Barbadillo, Franco Navarro, Maestri y el ‘Chorrillano’ Palacios. Fútbol lindo, tipo Brasil antiguo, que nos deleitaba en las Copas Américas pero que, por alguna extraña razón, no en las eliminatorias.

Si en Perú se han vueltos locos y exitistas, créanme que está bien que así sea. ¡Cómo no estarlo! Si hace 35 años que no van a una Copa del Mundo. Quizás el 40% de la población no nacía cuando la albirroja estuvo en España 82. Hay que soñar en grande, creerse el cuento.

Perú define con Argentina. Para cualquiera en Sudamérica sería una fatalidad, menos para Perú.

No tengo que ser yo quien les recuerde que en 1969 fueron los últimos en dejar a la albiceleste fuera de una Copa del Mundo, en circunstancias muy parecidas a las actuales: una AFA recién intervenida, líos dirigenciales y crisis futbolística. La Bombonera no albergó partidos eliminatorios en 28 años y solo volvieron a jugar allí cuando ya estaban clasificados a Francia 1998. ¿El resultado? Empate 1-1 contra Colombia. ¿Saben dónde quiere jugar Sampaoli? En la cancha de Boca. ¿Alguien cree que los fantasmas no van a aparecer, ya sea como sábanas con ojos o en los pensamientos de los jugadores?

No solo eso. Perú casi deja fuera a Argentina camino a México 86. Aquel día, en que Eusebio Acasuzo fue héroe antes de convertirse en villano una semana después en Santiago de Chile, a los incaicos le faltaron solo 10 minutos para lograr la hazaña. El futuro campeón del mundo la sufrió como pocas veces en su historia. ¿Quién cambió todo? Ricardo Gareca. ¿Dónde está ese flaco hoy? Con el buzo de Perú.

Vivimos en Macondo. Y Dios es un guionista.