Sep 05, 2017

Proyecciones macroeconómicas: riesgos y límites

La columna de Ignacio Basombrío Zender

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El Ministerio de Economía y Finanzas ha publicado hace pocos días el Marco Macroeconómico Multianual (MMM), que cubre el periodo 2018-2021. Se trata de una buena práctica, en la medida en que proporciona a los agentes económicos y financieros, así como a los ciudadanos, un horizonte temporal de medio plazo. Se cuenta, por tanto, con un fundamental elemento de referencia para conocer las tendencias, límites y posibilidades de la economía peruana.

Es interesante analizar algunos de los elementos de este amplio documento, que se caracteriza por contar con información adecuada y análisis pertinente.

En primer lugar, el documento reconoce que la economía peruana se encuentra actualmente en "una fase de recuperación". En efecto, durante el humalato, a pesar de las declaraciones de sus voceros, se produjo un gradual estancamiento de la actividad económica, junto con una reducción de las inversiones. El país retrocedió en términos relativos, se paralizaron proyectos y la sensación de falta de rumbo en materia económica fue creciendo.

Los empresarios fueron recatados en señalar que el manejo económico no era el correcto y, sobre todo, que el uso y abuso de las políticas ambientales y del exceso de regulación podrían afectar las bases de las actividades productivas. En cambio, dirigentes políticos con experiencia de gobierno, en particular el presidente Alan García, fueron enfáticos y reiterativos en señalar que el gobierno de Humala perdía el rumbo. Lamentablemente, predicaron en el desierto.

En la actual coyuntura el Gobierno debe recuperar el tiempo perdido. Los resultados hasta ahora no son suficientes, pero es conveniente, para la salud de la República, otorgarle el beneficio de la duda a la administración y apoyarlo para que el país pueda avanzar más rápido.

En tal contexto, las proyecciones del Ministerio de Economía y Finanzas son optimistas. En efecto, según el MMM, "el PBI crecerá 2,8 % este año, se acelerará a 4,0 % en el 2018 y consolidará su crecimiento en torno a su potencial de 4,0 % en el 2019-2021, el que se buscará apuntalar hacia tasas de 5,0 %".

Considero que se pueden cumplir tales objetivos, en la medida en que se simplifiquen trámites administrativos, se consagre la estabilidad jurídica y, como consecuencia de lo anterior, se recupere y fortalezca la confianza del sector privado, cuyo aporte es más importante que el derivado de la inversión pública, bajo cualquiera de sus mecanismos, incluyendo las asociaciones público-privadas y las obras por impuestos.

En el MMM, el tema de la confianza empresarial no se asume como un problema. En otras palabras, se considera que no existe. Ello se deduce de la manera en la cual, en opinión de las autoridades del sector económico del país, se abordará la situación del retroceso heredado de la anterior administración. Según el Ministerio de Economía y Finanzas, en el periodo 2018-2021 los instrumentos serán "la implementación de una política macroeconómica contracíclica, la disipación de los choques adversos de inicios de año (2017) y un contexto internacional favorable". Nada sobre el entorno interno y la confianza de los pequeños y medianos empresarios, que mueven la economía y generan el mayor número de puestos de trabajo.

Esa omisión está complementada con criterios positivos en el MMM, que menciona la necesidad de "una mayor simplificación administrativa, mejora de la calidad regulatoria, fomento del empleo formal y competitivo y una mayor inversión en infraestructura".

Tales criterios son pasos en la dirección correcta, a condición de que se modifiquen conductas y comportamientos burocráticos en la mayor parte de las entidades del sector público nacional. La vigencia de medidas dictadas en la etapa del humalato constituye una pesada carga, todavía no superada plenamente. Además, permanecen en cargos de dirección personas heredadas del pasado, que ingresaron al servicio del Estado por razones políticas, y que se caracterizan por incapacidad técnica y vocación controlista.

El MMM tiene una apreciación realista sobre el comportamiento de la inversión privada. Estima, en tal sentido, que "crecerá 3,5 % en el 2018, debido al mayor impulso fiscal, que generará oportunidades de negocio".

Si bien es cierto resulta positivo que la inversión pública impulse las inversiones, es más importante que flujos nuevos de capital de riesgo, en sectores productivos, que no significan carga para el Estado y, por ende, para los contribuyentes, impulsen ese desarrollo. En todo caso, es positivo que se reconozca que ese "crecimiento se dará luego de cuatro años de contracción".