Jul 10, 2017

Cuando la muerte viene del pasado

La Columna de José Luis Gil

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Los atentados terroristas de los últimos cuatro años en cuatro continentes, Australia (Oceanía), EE. UU. (América del Norte), Europa y el Medio Oriente (Asia) (71 % realizados por ISIS en el 2017), preocupan no solo por la crueldad sin precedentes con la que se realizan, sino porque encierran una estrategia perversa que se debe evaluar “con pinzas”.

Esta expresión de fundamentalismo religioso tiene características, formas, métodos y estrategias, que si bien, no la hace infalible ni indestructible, si es capaz de infligir todos los miedos posibles y causar muertes que jamás olvidaremos. 

El 29 de junio del 2014 el cabecilla de ISIS, Abu Bakr Al-Baghdadi, declaró la instauración del califato (sistema político como continuación del sistema religioso establecido por el profeta Mahoma) en Irak y Siria. Así, dio inicio a esta etapa sangrienta que, a decir del escritor español Federico Aznar Fernández-Montesinos, está “inspirada” o basada en el libro de Abu Bakr Naji, La gestión del salvajismo (publicada en el 2004 por Internet), que contiene toda la estrategia de cómo someter a islámicos, apóstatas y no creyentes a la religión musulmana y convertirla en un credo mundial.

En La gestión del salvajismo se considera temas precisos de la narrativa musulmana, basada en los versos coránicos que, utilizados de manera muy conveniente y estratégica, inducen a jóvenes (por medio de las redes sociales) a su radicalización. Muchos de estos jóvenes tienen problemas de identidad y este manual les “ayuda” a convertirse en héroes. En la mayor parte de atentados en Europa y EE. UU., los “lobos solitarios” (terroristas de ISIS sin conexión organizativa) son en su mayoría jóvenes con problemas de conducta e identidad.

Se sabe que ISIS, una de las organizaciones terroristas más ricas del mundo (tráfico de drogas, petróleo, etc.), posee una poderosa maquinaria comunicacional, en especial televisiva, que le permite difundir con un alto nivel de nitidez y crudeza las decapitaciones, ahogamientos, explosiones de cuerpos, incineración de personas vivas, lanzamiento de homosexuales de edificios, etc., que logran conmover dramáticamente al receptor de las imágenes.

Este hecho de extremo salvajismo “bien montado” por un aparato de prensa “eficaz”, tiene por finalidad estigmatizar a los musulmanes en el mundo, para lograr aislarlos de los demás y, tarde o temprano, convocarlos para la “yihad” final en la toma del control universal. Realmente, alucinante.

La visión geopolítica de ISIS, según lo mencionado por Jessica Lewis McFate, analista del Instituto para el Estudio de la Guerra de Washington, refiere que la estrategia de ISIS está basada en “reconquistar sus territorios” en Medio Oriente, África y Europa. Se entiende que esta es solo una primera etapa de esta estrategia que se desarrolla al interior de Irak y Siria donde las actividades terroristas y bélicas convencionales son “para defenderse”. La segunda etapa es en el norte de África y el Medio Oriente “para expandirse”. Finalmente, la tercera etapa es “perturbar y reclutar a escala global” en Asia, Europa y América y en  otros como Australia.

Como se infiere, ISIS habla y actúa en serio. El notorio avance de su estrategia tiene como herramienta eficaz al avance tecnológico (Internet) que le ha servido para captar a los llamados “lobos  solitarios” que se activaron previamente para cometer las atrocidades que hoy el mundo rechaza.

Estos jóvenes con serios problemas de identidad y con una inmensa necesidad de redimirse y alcanzar la “glorificación” ofrecida para acabar con sus espíritus enfermos, solo vienen trayendo muerte y desolación en víctimas inocentes.

El Perú debe estar atento a las influencias del terrorismo de ISIS. El Estado debe asumir una estrategia de seguridad nacional que hasta ahora no avizoramos. Los padres de familia debemos estar vigilantes de lo que “consumen” nuestros hijos por la Internet. Ya no podemos actuar mirando de “reojo” o decir “no entiendo la tecnología”, como argumento para no supervisar lo que estos hacen. Por otra parte, los políticos deben concentrarse en mejorar la educación, en ponerle foco a la problemática de salud mental, monitorearlas y dar políticas que ayuden a superar esta amenaza para el mundo, y también, por qué no decirlo, para el Perú tarde o temprano. 

Preparémonos, aprendamos del pasado. Es decir, las cosas no suceden por casualidad en tema de terrorismo. Las lecciones que nos dejó la lucha contra el terrorismo de Sendero y el MRTA devienen en una ventaja para los peruanos.

 

(*) Experto en temas de seguridad y terrorismo

 

(…) la narrativa musulmana, basada en los versos coránicos que, utilizados de manera muy conveniente y estratégica, inducen a jóvenes (por medio de las redes sociales) a su radicalización.